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Carisma 2018-09-15T11:09:24+00:00

Digan a los sacerdotes que construyan aquí una iglesia y que vengan en procesión.

La aparición de la Virgen María en Lourdes es una gracia particular que se ofrece a cada uno para despertar o renovar el deseo de una intimidad con Dios cada vez más grande.

El punto culminante del mensaje, el “Yo soy la Inmaculada Concepción” nos ubica en el centro mismo del misterio de amor compartido entre Dios y su criatura. El orienta nuestros corazones que pueden reconocer en la persona y en el mundo el amor diligente de Dios.

La Inmaculada, la primera redimida, la “Mujer Nueva”, nos habla del “Amor primero de Dios”, amor que crea todo ser en Cristo y hacia el amor que María lleva inmediatamente a la plenitud de su cumplimiento. Es un mensaje evangélico lleno de esperanza y misericordia que nos invita a todos a la conversión y a la fraternidad universal.

La Eucaristía, pan dado y repartido, don del Padre, es el alimento vital que nos renueva y fortalece nuestro servicio a los hermanos.

Contemplar a Jesús en la Eucaristía, es afirmar nuestra fe en Dios encarnado que camina con nosotros y nos hace solidarios con las aspiraciones y deseos de nuestros hermanos.

C’est seulement celui qui aime, qui va de l’avant.

María, Bernardita y nuestros fundadores no eran “propietarios” de sus proyectos personales. Recibieron el llamado de Dios, con amor, humildad, disponibilidad, alegría y simpleza. Siguiéndolos, queremos responder a los signos de los tiempos con una vida impregnada de oración, contemplación y servicio.

“¿Quiere hacerme el favor de venir aquí quince días?“ La aceptación de esta invitación hecha por María a Bernardita nos hace volver a Lourdes donde los enfermos sacralizan el sufrimiento de la humanidad asumida en el misterio pascual.

En Lourdes estamos llamados a ser signos de esperanza y testimonio del amor salvífico, gratuito e incondicional de Dios por todos.

Para tener la fuerza de testimoniar este amor gratuito debemos recurrir a la Fuente de Agua Viva, caminar, ir en procesión, construir la Iglesia. “Diga a los sacerdotes que construyan aquí una iglesia y que vengan en procesión”. Es el pedido de María.

Lourdes es el lugar donde el enfermo, el pobre y el humilde, al igual que el rico y el sabio, son recibidos como a Bernardita: mirados como persona y llamados a la comunión.

Bernardita, que decía no tener nada para ofrecerle a la Virgen, hizo este descubrimiento: “Dios me ama como soy”. Nuestra misión de escucha y acogida quiere vivir la compasión como Jesús, el Salvador, y encuentra aquí su significado.